LA MONTAÑA BLANCA

Apoye mi mano en el marco metálico de la ventana. Me deje deslumbrar por la montaña blanca. Surcada por sus facciones graníticas, coronadas por virginales nieves.
Pastos de hierba parcheaban sus costados llenos de árboles tatuados. Mi gran sueño era rebozarme en esos prados turquesa y recostar mi oreja en la montaña para oír sus latidos. Sobre la cima blanca apareció el cursor. Lo deslice por la ladera, cruzando el océano de hierba hasta la papelera y deseché la imagen.
La pantalla volvió a su función de ventana. Desde la estación espacial contemple el planeta. Hacia varias décadas que las montañas nevadas habían dejado de existir.

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La mayoría de las veces uno nunca sabe de donde surgen las ideas. Sorprendiendo a uno mismo y admitiendo que la creatividad no tiene limites. Estas son una pequeña, pero maravillosa, parte de mis ideas.